¿por que perdimos la ilusión?

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¿por que perdimos la ilusión?

Mensaje por chino79 el 27/1/2015, 10:03

Copio y pego aquí este artículo publicado por Javier Costas en Autoblog. Es extenso, pero me ha gustado. 
He de decir que me he visto reflejado en muchas de las cosas que dice.
Además, yo, en mi adolescencia, todavía me fijaba en coches que estaban "anticuados" con respecto a los que circulaban por las calles en esos momentos.
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Los fabricantes tienen que volver a ilusionar como antes
Por Javier Costas - 25 de Enero del 2015


En mi círculo de amigos, todos coinciden en que soy un friki de los coches. Y dicen bien, de hecho, tengo esa condición desde mi más tierna infancia, cuando imitaba el movimiento de los limpiaparabrisas con mis piececitos desde la sillita infantil en un SEAT Ronda color dorado. Digamos que crecí en un ambiente familiar... algo condicionado.

Servidor, al igual que muchos niños de mi generación, ve los coches como algo más que medios de transporte. Es algo que llevamos programado desde la época del correpasillos, el triciclo o el patinete. Ansiábamos conducir algo sobre ruedas, y guardamos en nuestra mente unos cuantos iconos que hemos deseado durante muchos años. Nos habían "hecho origen".

Asisto con auténtica tristeza al panorama que se va presentando, y es que ese sentimiento está cada vez menos extendido en gente 10-15 años más joven. No es una impresión mía, lo dicen estudios de mercado, lo admite la gente en los foros, la pasión por las cuatro ruedas tocó techo y va en declive. ¿Quienes han sido los responsables de esta catástrofe a medio y largo plazo?

Si echamos un vistazo a la tendencias en ingeniería actuales y futuras, vemos una altísima estandarización interna (mecánica), incluso entre fabricantes distintos, por aquello de las joint-ventures. En cierto modo tengo miedo de que acabe ocurriendo con los turismos lo mismo que con las furgonetas.

Es decir, se diseña un vehículo entre varios fabricantes, se fabrica en el mismo lugar, y la diferenciación es simplemente a efectos estéticos. Por lo demás, como gotas de agua. Este nivel de promiscuidad ingenieril tiene su origen en la obsesión de los fabricantes por reducir costes y aumentar rentabilidad.

Los ciclos de vida del producto no hacen sino acortarse

No era muy infrecuente, hace unos años, que un modelo permaneciese en el mercado 10 años o más. Ahora, fabricante que hace eso, acumula un largo historial de adjetivos negativos: que no sabe innovar, que vende un producto obsoleto, que le ha pillado el toro con la crisis, etc.

El aumento de la intensidad de las guerras comerciales y la entrada al terreno de juego de más participantes tiene su impacto negativo en los márgenes, porque obliga a todo el mundo a apretarse las tuercas para ser más competitivos. Por otro lado, el desarrollo de los coches modernos es muchísimo más caro.

No solo se trata de cumplir normativas de seguridad y emisiones en los mercados principales, también se trata de implantar mucha tecnología tanto para el ocio como para la seguridad activa. Además, se busca constantemente reducir pesos, aumentar el rendimiento de los motores, y que los desarrollos sean resistentes a futuros cambios normativos.

Si juntamos todos estos elementos y los metemos en una batidora, comprobaremos cómo ha cambiado esta industria, no necesariamente para bien, y lleva a los fabricantes a usar filosofías más cercanas a la producción de electrodomésticos o bienes de consumo perecedero. Y se están perdiendo unas cuantas cosas por el camino.

Eso, hablando del presente. A medio plazo se tienen que introducir más avances, como el coche conectado a Internet, para ser nodos de una red de información que comunica vehículos entre sí (C2C) o con las infraestructuras viarias (C2X). También tienen que llegar avances en conducción semiautónoma y autónoma, la forma más eficaz de reducir los accidentes de tráfico a mínimos históricos en relación al tamaño del parque.

Otro frente de batalla es la investigación en medios de propulsión alternativos y nuevos combustibles, ya que el petróleo barato e inagotable se terminó. Lo de estas últimas semanas es un desahogo, pero puede volver a empeorar, y empeorará, disfrutadlo mientras. La investigación en híbridos, eléctricos, pilas de combustible de hidrógeno o uso de combustibles renovables requiere mucho dinero.

Así que tenemos fenómenos relacionados. Por un lado está la necesidad de los fabricantes de invertir más en i+D, y por otro, se reducen los márgenes, así que no toca otra que reducir costes por otro lado. Y ahí es donde empezamos a perder lo que yo llamo la biodiversidad automovilística. Y ya ha empezado a suceder.


La intención de los grandes fabricantes es reducir el número de plataformas y motorizaciones para homogeneizar mucho las gamas. Y gracias al empleo de plataformas modulares, se puede utilizar el mismo desarrollo para múltiples modelos simplemente variando algunas cotas. Sirvan de ejemplo las plataformas MQB del Grupo VAG, la EMP del Grupo PSA, la MFA de Mercedes-Benz o la UKL de BMW/Mini.

Los coches pierden personalidad progresivamente

Si hay algo que me fascinaba de pequeño era eso, la personalidad. Antes de saber casi nada de coches, había modelos que me ponían los ojos como platos y no sabía por qué. ¿Qué tenían de especial el Opel Manta, Pontiac Firebird, Audi Quattro, Ferrari Testarossa, DeLorean DMC-12, Lamborghini Countach, Peugeot 205 Gti, Lancia Delta, Volkswagen Scirocco, Renault 11 Turbo, Ford Capri, Chevrolet Corvette o Toyota Supra?

Estoy mezclando compactos, coupés y grandes turismos. Estoy mezclando versiones de alto rendimiento con auténticos cepos. Estoy mezclando coches de muy distintos precios y públicos objetivos. Hoy día, con lo que sé, me decanto por el factor intangible de la personalidad, de diseños potentes y que acompañan a las intenciones del coche en cuestión. Si lo preferís, tiraré de neologismo: había menos postureo entre forma y función.

"¡Reediten este modelo, por favor!"

Frecuentemente se le dice a los fabricantes que por qué no sacan tal o cual modelo. Y ellos nos dirán que no es rentable, que no ha sido aprobado, que falta público objetivo, que el mercado demanda otras cosas, etc. En cierto modo, tienen razón, parte de la culpa es del mercado. Pero entre oferentes y demandantes no suele haber siempre un dominio, tanto uno puede condicionar al otro, como al revés.

Veámoslo con un ejemplo. Ahora mismo Ford nos ofrece el Focus ST con unas practiquísimas cinco puertas -incluso carrocería familiar- y la posibilidad de elegir gasolina o diésel. Este planteamiento será todo lo racional que queráis, pero era irrealizable hace unos años. Un coche cañero tenía que ser eso, cañero, y las consideraciones prácticas pasaban a un segundo plano o se ignoraban directamente.

Ayer iba pensando en ello, cuando estaba haciendo un viaje de Valencia a Madrid con mi viejo Supra, tres pasajeros y un cierto exceso de equipaje ajeno a mi voluntad. Ciertamente, no se diseñó para eso, un monovolumen sí. Es que no se puede tener todo a la vez, aunque los modelos contemporáneos buscan precisamente eso: mezclar distintas prestaciones de segmentos diferentes y no siempre acaban destacando.

Tampoco creo que sea tan malo el hacer hincapié en los aspectos racionales y prácticos de los coches. De hecho, es muy saludable que así, sea, ¡pero no con cualquier modelo y segmento! El paradigma de un coche de capricho en mi niñez era un coupé, un descapotable, o de proporciones exóticas. El paradigma de un coche de capricho en la actualidad es un "SUVebordillos", para que el postureo no decaiga.

Servidor no quiere olvidar que el grueso de los coches que se vendían en España en los años 80 eran cepos, mal equipados, muy inseguros, y los coches que me hacían soñar eran difíciles de ver por la calle. Pero gracias a que esos exóticos me hicieron soñar, me tiré durante años queriendo comprar un coche y pensando en ellos. Obviamente el sueño de mi vida no era tener un Renault 5, un Ford Fiesta, un Opel Corsa o un Citroën AX.

Tengamos en cuenta esta gran verdad: cuando queremos que ocurran cambios a muy largo plazo, hay que fijarse en los niños, porque ellos tomarán el testigo dentro de décadas y llevarán a la práctica lo que les inculquemos. Ellos heredarán la tierra. Considero que la industria está descuidando peligrosamente ese factor intangible, y puede ser un error muy caro a pagar no ahora, pero sí en el futuro.

En el artículo del jueves, en el que hablábamos del Corvette de motor central, me llamaron mucho la atención las palabras de Bob Lutz, ex jefazo de General Motors. Sí, los fabricantes han de centrarse en las cosas que dan dinero, y no tanto en crear coches para entusiastas. Hay que admitirlo, los amantes de los coches representamos menos ingresos para las automovilísticas que aquellos que los tiene como un medio de locomoción y poco más.

Ahora bien, yo me pregunto: con toda la experiencia que se ha acumulado durante décadas, tanto saber-hacer y tanto recorrido... ¿tan difícil es hacer coches para entusiastas, a un precio que podamos pagar, y que de paso se vendan bien? Igual si le pido esto a un fabricante chino sin trayectoria me dirá que es imposible, pero a uno que tenga un centenario o medio siglo de historia... en fin.

Esta industria no vende -todavía- medios de transporte y punto. Debe vender también una serie de intangibles, de estilo de vida, de pasión y de irracionalidad. Hay que motivar a los clientes, y darles más motivos para futuras compras además del simple hecho de que los coches tienen una vida útil y necesitarán reemplazos. Y si se quiere trasladar motivación a los niños, los argumentos racionales no son muy eficaces.

No me veo un día motivando a uno de mis hijos hablándole de la versatilidad del maletero, de que si se estropea una pieza me vale la de varios competidores que la tienen igual, de las cinco estrellas EuroNCAP o de la calidad de sus plásticos. Me va más el sistema natural, ese de que vea una foto y comience a soñar. Los videojuegos pueden ayudar lo suyo, ahora que el realismo es otra cosa, y no lo que había en la época de los 8 bits.

Las automovilísticas están beneficiándose mucho del aumento de la demanda de países emergentes, que antes no pintaban gran cosa en las cuentas de resultados, y eso ha compensado caídas en los mercados desarrollados o cambios de paradigma considerables. Es de justicia también trasladar parte de la culpa a las administraciones públicas y a la propia sociedad, que han forzado cambios de mentalidad.

Si hablamos de impuestos, restricciones a la circulación, multas, exceso de radares, combustible caro o mantenimiento prohibitivo, es normal que el interés en todo esto decaiga. No es poca gente la que me dice que qué hago haciendo tantos esfuerzos por mantener dos coches, que debería tener más calidad de vida y quedarme con uno solo. Tienen parte de razón, y también tengo de la mía. Se trata de conseguir un balance.

Cada vez es más difícil encontrar buenos ejemplos

Hoy día veo más como excepciones que como algo normal el que salga un modelo que inspire la imaginación. Aplaudo la valentía de algunos fabricantes de salirse de las nuevas normas y seguir ofreciendo productos que siguen siendo muy importantes a efectos de intangibles. Me refiero a Mazda MX-5, Ford Mustang, Toyota GT 86, Honda NSX o Hyundai Genesis Coupé.

No quiero que se convierta en patrimonio exclusivo de fabricantes Premium, los generalistas deben seguir sacando modelos fabricados en parte con sueños. Hay que darle más libertad a los ingenieros y desarrolladores para hacer cosas diferentes, que pueden funcionar o no, pero ¿qué gracia tiene jugar a algo si solo se va a ganar? La personalidad es algo más que forrar el coche de vinilos y tonos de pintura exóticos en carrocería, llantas, pilares y elementos decorativos.

Si se llega a un momento en que esta industria solo ofrece modelos deseables mediante elevadas sumas de dinero, tendremos un problema. Me gustaría que la gente de márquetin se pasase de vez en cuando por las concentraciones de aficionados, o entre el público que se moja durante horas para ver un rally. La opinión de toda esa gente debería importarles más, porque son sus mejores embajadores y los que mantienen viva esta bendita enfermedad.

Sé que no estoy pidiendo nada fácil, ni necesariamente viable

Desde luego, mirándolo desde una posición fija, la industria va en buena dirección si lo que quiere son ganancias y más ganancias, al menos mientras el público no les dé la espalda. Si me preguntáis acerca de la idoneidad de sus políticas a medio y largo plazo, me asaltan las dudas y me lo replanteo bastante.

Bastará que amaine la fiebre de los "todocamino" para que a más de uno le cojan con el pie torcido. Los gustos del consumidor pueden cambiar y dar al traste con meticulosas planificaciones estratégicas. Todo eso de los concepts para los salones del automóvil se agradece, pero tienen que llegar más a producción. Por dios, que arriesguen un poco más, ahí está el secreto de la gloria, ¡dejen de ir a tiro hecho!

Seguramente el volver a enamorar sea más difícil que desarrollar una plataforma. Pero es una parte fundamental de este negocio, ese nosequé, que qué sé yo. Gasolina para los sueños. Crear mitos y leyendas. Seguir recogiendo los frutos al cabo de los años. En definitiva, no dejar de alimentar la pasión por el automóvil, la culpable de que esa industria llegase a donde está hoy.

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Re: ¿por que perdimos la ilusión?

Mensaje por Fran3dx el 27/1/2015, 11:09

Estoy completamente deacuerdo con este articulo, que ademas ley el otro dia por casualidad... y es que estamos haciendo que la gente pierda las ganas de conducir y prefieran ir viendo una peli en el coche en vez de disfrutar de eso... de sentir la carreteria, de trazar una curva... es cierto que los coches de ahora son mas comodos, los viajes se te hacen mas amenos y gastan muy poco, pero yo no podria vivir sin tener en mi garaje un " trasto viejo" que te hace llorar de alegria nada mas girar la llave. Que la electronica se remite al encendido del motor y las luces, un coche que apagas la radio cuando llegas a un puerto de montaña para escuchar como vibra el motor!!.
Si no pudieramos disfrutar de eso, algunos de nosotros nos habriamos cambiado de hobby y tendriamos... quien sabe.. un multipla jajaajaja
viva a los clasicos!!! :banana:  :banana:  :borraxos:  :borraxos:  ::rally::  ::rally::
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Re: ¿por que perdimos la ilusión?

Mensaje por AlbertoPrelu el 27/1/2015, 11:10

Muy buen articulo chino acababa de leerlo entero en otro foro e iva a postearlo aqui :colgao:
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Re: ¿por que perdimos la ilusión?

Mensaje por Domin el 27/1/2015, 11:33

pedazo de post, si señor Wink

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Re: ¿por que perdimos la ilusión?

Mensaje por chino79 el 28/1/2015, 09:17

Seguro que del mismo foro que yo.
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Re: ¿por que perdimos la ilusión?

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